El camino abandonado, La  Violencia

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Chile avanzó en muchas materias en los últimos 40 años, de mayor manera en lo económico con un modelo, creado en el gobierno militar, cuyos cimientos fueron tan sólidos que permitieron un crecimiento exponencial sin precedentes y admirado en el mundo entero.

Él cual trajo progreso a muchísimos chilenos y mejor estándar de vida a futuras generaciones. Hoy muchos compatriotas poseen acceso a bienes y servicios que eran inimaginables para sus padres y abuelos.

Sin embargo, hoy 2018, se ha retrocedido mucho y se da por añadidura todos los logros alcanzados. Entonces se cuestiona todo y se quiere volver a experimentar nuevos modelos de sociedad, como si el progreso estuviera garantizado. El gran error de Bachelet y la nueva izquierda, renunciar a crecer.

Una parte de la sociedad quiere volver a legitimar la violencia. Lo más grave es que esto no posee una condena transversal en los políticos y ciudadanos. Hay quienes la justifican, diciendo que el mensaje de algunos o la defensa de ciertas ideas, puede herir sensibilidades o ser ofensivo, entonces la libertad de expresión no existe y la democracia está en juego.

La violencia genera más violencia, no puede ser que estemos conmemorando constantemente fechas como el Joven combatiente, donde resulten Carabineros lesionados de manera brutal o muertos.

No es posible aceptar que un político, ex candidato presidencial, sea prácticamente linchado por un grupo de delincuentes en una Universidad, porque el mensaje que el da o las ideas que expresa a ellos les parecen ofensivas. Si eso no es limitar la libertad de expresión, se le parece mucho. “Hay que decir sólo lo que ellos quieren escuchar de lo contrario te callaran a la fuerza y si es necesario a palos”.

Tengo muy claro que el progreso no llegó a todos en la misma proporción y hay muchas tareas pendientes. Existe una pobreza que no se ha combatido con fuerza y esta debe eliminarse. Nuestro país debe focalizar los siempre escasos recursos y ahí hay una de las tareas más nobles y posibles del actual gobierno.

También no es menos cierto que algunos aprovecharon mejor las oportunidades, se esforzaron más y poseen legítimamente una mejor situación económica que otros que no lo hicieron. Y si fruto del trabajo personas surgieron de manera más rápida, esto no debe nunca ser sinónimo de vergüenza o algo de lo cual avergonzarse, todo lo contrario. Son ejemplos que bajo un sistema basado en la cooperación humana, división del trabajo y propiedad privada se progresa.

Ahora si producto de estas diferencias sociales o la prostituida “desigualdad”, se legitima usar la violencia contra la propiedad privada de otros, es una imbecilidad sin precedentes y pone en riesgo la democracia. Quisiera recordar que la propiedad privada se basa en nuestro cuerpo, pensamientos y por cierto nuestros bienes obtenidos de manera legítima.

Querer empatar en democracia y en una sociedad libre justificar la violencia, supone que está puede ser ejercida por cualquier persona. Y no terminen quienes validen la violencia, siendo víctima de la misma.

Ahora si vamos a seguir siempre mirando el golpe militar producto del inconstitucional gobierno de Allende, el cual fue pedido por la mayoría de los Chilenos y fue una intervención apoyada mayoritariamente por el Congreso. No avanzaremos nunca.

Quienes violaron los DD.HH están privados de libertad, quienes usaron la violencia y cometieron actos terroristas están todos libres en el extranjero. Es una justicia al menos selectiva.

Ahora que el gobierno militar liberó Chile del marxismo es un hecho irrefutable. No veo a muchos Chilenos con ideas similares a Salvador Allende viviendo en  Cuba o Venezuela, porque saben que en nuestro país se vive y viven mucho mejor que bajo regímenes socialistas.

Si algunos ciudadanos creen que el General Pinochet fue un hombre que liberó a Chile, están en todo su derecho de pensar así. Si hay otros que creen que el gobierno de Allende fue el mejor del planeta, por supuesto que también tienen todo el derecho a pensar así. No creo que a través de la violencia se logre la verdad absoluto y creo que se debe ser respetuoso con ambas formas de pensar.

Validar a través de la violencia organizada, lo que puede o no se puede decir y lo que se puedo o no se puede pensar, pone en riesgo nuestro modelo de sociedad.

José Francisco Cuevas Vila
Ingeniero Comercial