El costo de asumir adherir a la Derecha

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Ser de derecha tiene un costo. Y hoy en Chile, es un costo muy alto. Al parecer todos quieren ser o son de izquierda, o encuentran que adherir a los valores de la denominada derecha, es ser egoísta, cruel y individualista.

Ser de derecha implica hacerse cargo del gobierno militar, ya que es precisamente ahí donde se ponen los cimientos del modelo económico que disfrutamos todos. No importa el año cuando hayamos nacido.

Fue aquí precisamente donde la iniciativa privada y los emprendedores juegan un rol clave en la economía, y dejamos de ser esclavos del Estado. Donde se hace defensa irrestricta al derecho de propiedad y se estimula un modelo de liberalismo económico. Por tanto escuchar a líderes de derecha hablar de dictadura, es solo disfrutar el beneficio y no asumir costo alguno. Y eso es de parásitos.

También lógicamente pueden existir distintas derechas, unas más libertarias, otras más moderadas. Pero el punto de partida es el mismo. El gobierno militar es el punto de partida de la clase política actual.

Y si algo que debe defender un conglomerado denominado de derecha, en materia moral, es la libertad, la familia y por supuesto la vida. Sin defender estos principios básicos, es muy difícil contribuir a liderar un conglomerado de derecha.

Sobre temas de orden económico, la derecha entiende la desigualdad como una condición natural, debe valorar el mérito y esfuerzo, defender la propiedad privada y contribuir a generar un marco legal que garantice un mercado libre de fraude.

Por tanto aquí quisiera profundizar ciertos aspectos y dado que como no se quiere asumir ciertos costos, la familia, ya no es el pilar fundamental de la sociedad y puede ser cualquier cosa. La vida de quien esta por nacer puede ser vulnerada por la libertad reproductiva de la madre, ya que ella decide, bajo ciertos criterios, quien nace o no nace. Por tanto se privilegia el derecho de la madre sobre el derecho de quien esta por nacer.

Y  la libertad, que palabra más prostituida el día de hoy. El liberalismo, no es más que, el respeto irrestricto al proyecto de vida de los demás sin lesión de terceros.
Por tanto se respeta todo proyecto de vida que no atente contra terceros, pero aqui se quiere libertinaje y eso no tiene nada que ver con los principios de la libertad.

Por supuesto como nadie quiere asumir costos o tener posiciones claras, se tiene un movimiento de LGTB, que tiene acorralada a la mayoría heterosexual. Tenemos aborto legal en tres causales y se busca el aborto libre y así se van  perdiendo todas las batallas ideológicas y tenemos una sociedad con valores muy débiles.

Como se perdió en lo moral, no era muy fácil defender la propiedad, el esfuerzo y el mérito y no claudicar ante la desigualdad. Entonces se regaló también los otros principios más técnicos, y ahora queremos combatir la desigualdad, no se valora el mérito y algunos quieren expropiar la propiedad de otros. Hasta terminaron defiendo la gratuidad universitaria.

Al otro lado, está una izquierda, que son quienes defienden un sistema colectivo, un Estado gigante, educación estatal, salud estatal, sistema de reparto. Y donde ninguno duda un minuto en defender el gobierno de Salvador Allende. Para ellos todos deben ser derechos sociales y no existe restricción financiera ninguna. Para ellos todo es subjetivo, por tanto avalan la ideología de género, el matrimonio igualitario, el aborto libre, regalar soberanía y beneficios sociales a inmigrantes ilegales. Todo lo que rompa con los pilares sociales, morales y económicos establecidos.

Es importante saber que piensan los políticos antes de ser electos, pero sobre todo deben ser coherentes una vez electos. Y quienes se sientan más identificados con las ideas de centro o centro izquierda, que postulen por ese lado o no lo hagan por los conglomerados de derecha.

Ahora si quieren una derecha liberal, hay que preocuparse de bajar los impuestos,  de quitarle poder al Estado, fusionar ministerios, hacer sistema de recaudación fáciles, potenciar a los emprendedores y eliminar ministerios, pero sobre todo el castigo más duro con quienes abusen y defraudan al mercado. Eso hace un derecha liberal.

Lo que no debe hacer la derecha es ponerse de rodillas ante movimientos sociales o movimientos que dicen representar a minorías sexuales. Ya que ahí claramente no existe distinción alguna, entre los principios que defiende la izquierda y la derecha.

Por supuesto esta columna asume costos, ya en nuestro país defender el matrimonio entre un hombre y una mujer genera controversia.

José Francisco Cuevas Vila

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