Huenchumilla, El jamón del sandwich

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Hace menos de un lustro el señor Huenchumilla, político demócrata cristiano, en el período más álgido del mal llamado “conflicto de la araucanía”, durante la presidencia de Michelle Bachelet; lanzaba una frase para el recuerdo: “ Los colonos en la araucanía son el jamón del sandwich”. Dicha frase enmarcada dentro del contexto del  conflicto creado por la izquierda entre el  Estado de Chile y el pueblo araucano. Con esto decía fuerte y claro que todo aquel ciudadano de esta república que habitase los territorios comprendidos entre el  río Bio – Bío y el Toltén, estábamos en una situación de desamparo, tal y como víctimas de una guerra civil entre las fuerzas del estado y aquellos “jóvenes idealistas” que luchan por su wallmapu.

Tal irresponsable comparación no causa menos que asombro, sin embargo más asombroso resulta ser que el señor Huenchumilla no se equivocaba, los habitantes de la Macro Zona Sur, principalmente de las provincias de Arauco y Malleco, en las últimas 2 décadas han visto trastocadas sus vidas de manera irreversible. El habitante rural o urbano de dichas provincias, ha pasado de la tranquilidad del campo al atrincheramiento en sus casas y al toque de queda impuesto por mafias y terroristas. En sólo 2 décadas los campesinos, profesores, guardabosques, trabajadores forestales, empresarios, ingenieros, contratistas, etc. han sido víctimas de abigeato, amenazas, quemas de cosechas, amedrentamiento, quema de sus fuentes de trabajo, apedreos y  un sin número de vejaciones amparadas por la clase política dirigente, que por lo demás opina del tema desde su seguridad en Santiago, donde un atisbo de terrorismo es penado como corresponde, mientras que la quema de camiones, la amenaza a un trabajador, la quema de un hogar, o el disparo a un carabinero no pasa a ser más que un “acto reivindicatorio”, y para la Izquierda joven o añeja, los terroristas son llamados “presos políticos”.

Ahora bien, cabe destacar con mayor claridad quien es este “Jamón del Sandwich”, este fiambre lo incluyen  todos los habitantes independiente de su etnia u orígenes, que alcanzan más de un millón de seres humanos, considerando las comunas más conflictivas de la provincia de Arauco y la totalidad de la región de la Araucanía,  de este Jamón era parte el joven Osvaldo Antilef, que murió defendiendo el negocio de su familia, Don Victor Neira, un humilde parcelero de Cañete que fue baleado y asesinado por defender su trabajo, o los señores Luchsinger- Mackay que murieron calcinados. Esta cada vez mas gruesa lámina  la componen chilenos ya sean de etnia mapuche o no, que no son víctimas de ninguna guerra; son víctimas de la irresponsabilidad de los políticos, son víctimas del intervencionismo de diversas ONG que operan en esta zona del país, son víctimas de INDH que protege a los criminales y persigue a las policías, son víctimas de la alucinación jesuita en la zona,  son víctimas de Héctor Llaitul, son víctimas de esta izquierda agonizante que instrumentaliza a los pobladores rurales, para ejercer por la violencia y la vía armada su  causa etno-nacionalista con tintes marxistas, son víctimas de esta izquierda fracasada que buscó en el indigenismo  sembrar sus últimos reductos de lucha, y encontró en un militante del MIR la fuerza necesaria para que un ínfimo grupúsculo de terroristas secuestraran a más de un millón de chilenos y por último son víctimas de la “opinión pública” que crea esta prensa progresista, que victimiza al agresor e ignora al agredido.

Aurelio Fuentes