La intolerancia de Pablo

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 Pablo, conocido por su sorpresiva aparición dentro de una actividad del político José Antonio Kast, en una Universidad en Concepción, representa la intolerancia que impera en cierta parte de nuestra sociedad. Quienes se creen con la autoridad moral de hacer lo que quieran y donde quieran.

Algo pasó o escucho que a Pablo no le gustó escuchar y se sintió con la autoridad de detener la charla y descalificar al exponente. Una vez que se le ofrece un micrófono, no lo acepta y se va en medio de gritos, demostrando una debilidad intelectual preocupante.

Una frase dicha por Pablo, me llama poderosamente la atención, él dice a viva voz representar a todos los demás y saber lo que piensan, con lo que el auditorio entero lo pifia. Pablo es una suerte de oráculo de Delfos, ya que conoce el pensamiento de todos los demás.

Esto pasa muy seguido en una sociedad donde la libertad, se volvió libertinaje. ¿Porque una persona puede sentirse sobre el derecho y la libertad de los demás asistentes e interrumpir una exposición ?¿Donde está el respeto a la mayoría ?

Nadie obliga a Pablo a asistir, lo que sí debe hacer si decide asistir, libre y voluntariamente, es respertar al expositor y asistentes. Nada más.

Yo tengo por cierto una visión de sociedad contraria al socialismo y comunismo, creo que es fundamental la propiedad privada y el respeto de la misma. Por tanto no creo que asistiría a una charla de Beatriz Sánchez o Alejandro Guillier. Ahora si decido ir, debo respetar por mas contraria que me parezca la forma de pensar del expositor, eso se llama tolerancia y respeto. Además es de mínima educación.

Hay que estimular el diálogo y ojalá haya más instancias donde se cree debate de ideas, el cual es muy necesario. Las universidades ahí tienen que ser precisamente las instituciones  que deben promover estas exposiciones, además de debates, así se forman ciudadanos informados.

Si seguimos la dinámica de Pablo, terminaremos tirando los platos en la cabeza porque nos pareció malo el plato, etc. Así volvemos a las cavernas, no es la forma.

Todo es política y las universidades por cierto tienen tendencia política, a través de su historia y sus académicos, lo cual es normal. Lo anormal es vetar a quien piensa algo distinto a la tendencia política, ya que ahí se entra en el totalitarismo.

Lamentablemente se perdió el respeto por las instituciones y entre las personas. Pablo debe ser considerado una persona ” No Grata” en instituciones de educación.

José Francisco Cuevas Vila
Ingeniero Comercial