Las paradojas de Giorgio Jackson

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El diputado del Frente Amplio, Giorgio Jackson, tiene la particularidad de superarse a sí mismo. Por más destemplada que parezca alguna frase o afirmación, dirá una estupidez mayor a corto plazo y la anterior quedará en el olvido.

Ahora se le ocurrió hablar de la Paradoja de la libre elección, una teoría de un psicólogo norteamericano llamado Schwartz, quién sostiene que la eliminación de algunas opciones de los consumidores en gran medida puede reducir la ansiedad de los compradores. Y él la toma como verdad revelada desde su ignorancia y hasta le otorga el premio Nobel, además de concluir una serie de afirmaciones completamente erradas y estatistas.

Para Giorgio tener demasiadas alternativas resultaría negativo, ya que según sus propias palabras, las personas enfrentadas a un mayor número de opciones se sentirá agobiada de tomar la decisión correcta. Y en dichos casos quién mejor podría decidir por la persona seria el Estado y eliminar opciones.

La tesis de Schwartz, es que las personas sufren por no estar seguros de tomar la mejor decisión. Entonces hay una disputa entre el maximizador y el safisfacedor, donde el primero necesita estar seguro de que cada compra o decisión fue lo mejor que se pudo hacer. La forma en que un maximizador lo sabe con certeza es considerar todas las alternativas que se puedan imaginar dentro de todas las opciones y el no consideran todas las opciones lo podría agobiar psicologícamente. En contrapartida el satisfacedor tiene criterios y estándares, no le preocupa la posibilidad de que pueda haber algo mejor. Para Jackson, el safisfacedor es el Estado.

No hay que ser economista, ni psicólogo y tampoco un experto en comportamiento humano para darse cuenta que lo que dice es una estupidez.

Todos los días desde que nos levantamos hasta acostarnos, tomamos decisiones económicas, que producen pérdidas y ganancias, pero no necesitamos un planificador central que nos indique que opción debemos tomar.

Primero, todo persona es racional y tomara decisiones para maximizar su bienestar, nadie comprará el producto que menos le guste a un mayor precio. Eso es irracional y el ser humano a través de la acción humana actúa siempre debido a su permanente estado de insatisfacción.

Segundo, el individuo tomara su decisión basándose en la valoración que dé a cada opción y esta es subjetiva, depende de cada persona y es una valoración ordinal. Por tanto no existe la decisión correcta para todos por igual, ni menos un safisfacedor.

Tercero, mientras mayor sea la cantidad de opciones, las personas tomarán diferentes opciones en función a los beneficios y costos. Ahora cuándo quién decide asume el costo, la mayoría de las veces tomará la decisión correcta y tendrá los incentivos adecuados para que esto ocurra. Si quién decide no asume ningún costo, no existen incentivos para tomar la opción que maximice el bienestar.

También lógicamente las decisiones económicas se toman ex-ante y luego ex-post podemos determinar qué tomamos una mala decisión, pero en la vida real no sabremos lo que ocurrirá después.

A los socialistas como Jackson les cuesta creer y no les gusta que las personas elijan libremente, por tanto ellos pretenden limitar su libertad y la cantidad de opciones.

Para concluir veamos los países con mayores grados de libertad económica y verán que ellos tienen mayores grados de bienestar comparado con países con menores índices de libertad, y tienen muchas más opciones de elección. Lógicamente en los paraísos como Venezuela y Corea del Norte no existe ninguna ansiedad o agobio en tomar decisiones, porque no existe más de una opción.

 

José Francisco Cuevas Vila